Beni Hassan
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Vista general de Beni
Hassan. |
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Pintura mural en la
tumba de Bark III. Beni Hassan. Imperio Medio, 2125 1759 aC. |
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En Beni Hassan, modesto pueblo ubicado al oriente del Nilo,
a unos cuantos kilómetros de Tell Amarna, se encuentran
39 tumbas excavadas en la roca, correspondientes a la XI y
XII dinastías del imperio medio (2125-1759 a.C.). Dichas
tumbas pertenecen a gobernadores de distintas provincias y
se encuentran decoradas con escenas de la vida cotidiana,
incluyendo aquellas en las que se desarrollan actividades
de los artesanos.
En los muros decorados de Amenemhat, tumba No. 2, Khnemhotp,
tumba No. 3, Bakt III, tumba No. 15, y Khety, tumba No. 17,
podemos apreciar escenas de artesanos especializados en la
fabricación del vidrio. Siempre aparecen, como ya se
mencionó antes, junto a los orfebres que elaboraban
las joyas de oro, lo cual se explica al considerar que, además
de fabricar pequeños recipientes de vidrio para el
ajuar funerario, imitaban las piedras semipreciosas como el
lapislázuli y la turquesa para incrustarlas en joyas
y amuletos.
En la tumba de Bakt III, monarca de Oryxnome y canciller del
bajo Egipto, se observa una escena muy interesante: dos individuos
sentados manipulan una caña vidriera de color ocre,
en cuyo extremo se puede observar un material adherido con
otra tonalidad, que presuntamente pudiera ser vidrio fundido.
Algunos investigadores han interpretado esa imagen como la
representación de dos hombres que le soplan al fuego;
pero tal explicación resulta poco convincente al considerar
el material suspendido en la punta de la caña, que
claramente alude a la técnica empleada en la elaboración
del vidrio soplado.
Imperio Medio, 2125 1759 aCOtro detalle muy importante
en estas escenas son la forma en que los hornos están
representados, los cuales aparecen claramente con la forma
del símbolo jut o sol. Tal vez este ideograma es la
manera más clara de decirnos que ahí dentro
se encuentra el thejeneth o brillante, ya que el determinativo
para la palabra brillante era precisamente un sol.
Escenas similares debieron repetirse en las 39 tumbas que
hoy se conocen en Beni Hassan, aunque sólo cuatro de
ellas no padecieron el saqueo ni el descuido, siendo las únicas
que hoy preservan la totalidad de sus decoraciones murales.
Esto pude constatarlo en el mes de octubre de 1998, durante
la investigación que realicé en esa zona arqueológica,
siguiendo las huellas de los orígenes del vidrio. De
no haber sido objeto de tanta rapiña, quizá
el lugar habría ofrecido invaluable información
sobre la fabricación del vidrio. Seguramente se habría
conservado como valuarte de muchos artesanos y vidrieros contemporáneos,
ya que el espacio geográfico comprendido entre Mínia
y Tell Amarna, se consideró en la antigüedad como
un centro vidriero y artesanal de gran importancia.
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