Difusión del vidrio en
la antigüedad clásica
Foto no. 88
Mesa para trabajar el vidrio
Granja de San Ildefonso, Segovia, España
|
|
Después del año 300 a.C., con las conquistas
de Alejandro el Grande se produjeron enormes cambios en la
vida política y cultural del mundo civilizado. Alejandría,
recién fundada, se transformó en el centro vidriero
de la cultura helenística. Artesanos de Mesopotamia
emigraron a esa ciudad, aportando técnicas como la
de la cera perdida y la del vidrio colado en moldes de dos
piezas. El método que se hizo particularmente famoso,
consistió en una capa de vidrio de un color, que servía
de fondo, con otra superpuesta de otra tonalidad, la cual
era labrada en relieve a manera de camafeo. Muestra de ello
es el famoso jarrón Portland, que se encuentra ahora
en el British Museum de Londres.
Alejandría exportó vidrio de lujo hacia Italia,
Grecia y otros lugares, perfeccionando la decoración
con esmaltes e inventando la técnica de la hoja de
oro grabada entre dos vidrios, que a la larga se transformó
en una de sus especialidades. La técnica consistía
en colocar una hoja de oro grabada con diferentes motivos
en medio de dos vidrios (sandwich), fusionándolos posteriormente.
Los ejemplos más famosos de esta modalidad son el vaso
encontrado en una tumba en Canosa, al sur de Italia, conocido
como el Vaso Canosa, y el Zodiaco,
encontrado en Tanis, Egipto, ahora muy dañado. Podemos
admirar ambas piezas en el British Museum de Londres.
Cuando Julio Cesar conquistó Egipto durante el siglo
I a.C., el vidrio se difundió progresivamente. De Egipto
pasó a Roma y después a todo el imperio, incluyendo
a los territorios actuales de España, Francia, Alemania,
Inglaterra y Bélgica. En la época romana se
siguió fabricando el vidrio de lujo, destinado sin
duda a la exportación No se puede pasar por alto la
famosa técnica romana del diatreta, consistente en
cubrir completamente una pieza de vidrio con una capa del
mismo material, pero de distinto color, con forma de red.
El mejor ejemplo de esta manufactura fue encontrado en Estrasburgo.
Asimismo, conviene agregar que fue también en el período
romano cuando la técnica del mosaico alcanzó
su mayor esplendor. Se conocen piezas desde el siglo I a.C.
hasta el I d.C., entre las que destacan algunas muy complicadas,
que reproducen rostros humanos y seres mitológicos
trabajados con varillas yuxtapuestas de colores o de millefiori,
trabajadas en moldes abiertos.
El constante intercambio entre las distintas regiones sufrió
un serio revés con el establecimiento de Constantinopla
como capital del Imperio Romano de Oriente. A raíz
de este hecho, en todas las provincias se produjeron cambios
que denunciaron la decadencia de Roma.
|