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Grisalla
Técnica utilizada desde la antigüedad en la
elaboración de los vitrales, la cual se ha ido perfeccionando
a través de los años, sin que los procedimientos
básicos se hayan alterado sustancialmente.
Los colores utilizados se obtiene por la mezcla de polvo
de vidrio con pigmentos derivados de óxidos metálicos,
como los del hierro y cobalto, mezclados con alguno de los
aglutinantes antes mencionados.
El primer paso consiste en velar por completo la pieza con
un color gris o sepia de forma uniforme. Una vez seco, se
elimina poco a poco el color del fondo para ir dejando áreas
de luces por medio de veladuras. Ya preparada, la pieza
se mete al horno a una temperatura de 600º C aproximadamente.
El siguiente paso consiste en dar los tonos claros y retoques
finales, también con veladuras, para luego volver
a hornear. Igualmente se puede trabajar con el amarillo
de plata, procedimiento muy antiguo que ofrece muy bellos
tonos de ese color. El amarillo de plata se aplica sobre
la parte posterior de la pieza por ser incompatible con
la grisalla. La brillantez que ofrece es resultado de la
fusión del nitrato de plata con el vidrio.
Por regla general, las variadas marcas de colores ofrecen
tonalidades diferentes al ser expuestos al calor de los
hornos. Por ello, resulta conveniente llevar a cabo un muestrario
guía que permita conocer de antemano la gama cromática
con que se cuenta. 
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