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Historia del vidrio
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El Vidrio
Técnicas del vidrio

Materia prima.

La materia prima fundamental para la elaboración del vidrio es la sílice, presente en la arena o en el cuarzo, a la cual se agregan diferentes proporciones de carbonato de sodio y carbonato de calcio. La sílice rara vez se encuentra en estado puro, ya que lo más común es que aparezca combinada con otras sustancias que son útiles para la cristalización, como los sulfatos de hierro y de cobre, los óxidos de plomo y estaño, e incluso diversas sales.

Cuando se habla de arcillas, se hace alusión a silicoaluminatos complejos. Precisando sobre el particular, cabe decir que “un silicoaluminato es un compuesto hecho con silicio y aluminio". Entre más pura se encuentre la materia prima, es decir la arena sílica, el resultado final mostrará un vidrio de mayor transparencia y pureza, y por consiguiente, entre más combinada esté con otros materiales, los vidrios adquirirán una apariencia más turbia.

Las arenas sílicas son arcillas que podemos clasificar en dos grupos: las primarias y las secundarias. A las primeras se les conoce como arcillas residuales, que se han formado en el lugar de sus rocas madres. Dentro de esta categoría se encuentran el granito, las pegmatitas y los feldespatos, que al no haber sido transportados por el agua o el viento, evitaron la mezcla con otras arcillas y lograron mantenerse con un alto nivel de pureza. En contraposición, las arcillas secundarias son aquellas que por la acción mecánica del agua, el viento, los sismos y glaciares fueron desplazadas de su lugar de origen. Dichas arcillas resultan ser las menos puras, pero también las más comunes.

La sosa indispensable para la fabricación del vidrio, se ha obtenido de las cenizas de algas marinas, mientras que la potasa se ha extraído de las cenizas de las hojas de los árboles. En Egipto se utilizaba la rochette, que es la ceniza de la planta conocida como al kali; por su parte, los españoles la obtenían de la barrilla, los franceses del salicor o cresta marina y los alemanes de las cenizas del abeto. Los vidrios más primitivos poseían un color verdoso que persistió hasta que los artesanos aprendieron a depurar y decolorar el material para obtener una calidad totalmente traslúcida.

El color natural del vidrio es verdoso o pardo, según las impurezas que contenga (especialmente de fierro). Para hacerlo incoloro hay que purificar los materiales y luego decolorarlo mediante procedimientos físicos. Así pues, y siguiendo el principio de los colores complementarios, el tono verde logra ser anulado con un color rojo.

Utilizando el minio (Pb2 O3) o plomo como fundente, se obtiene el cristal de plomo, fabricado en Inglaterra desde el siglo XVII y patentado por George Ravencroft. Este material es de fácil fusión, blando, muy brillante y sonoro, con un índice de refracción elevado, y si se conoce como cristal de plomo, es por su similitud con el cristal de roca.

Los óxidos metálicos dan al vidrio coloraciones muy variadas: el hierro produce el verde azul o el amarillo, según su valencia; el cobre origina al verde azul o rojo; el cobalto al azul; el oro al rojo púrpura; el manganeso al morado o violeta; el azufre y el antimonio al amarillo, y el estaño al blanco opaco.


¿Qué es el Vidrio?.

   Composición y propiedades del vidrio
   Materia prima
   Unidad estructural en la sílice

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