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Historia del vidrio
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El Vidrio
Técnicas del vidrio

El vidrio de borosilicato.

Este tipo de vidrio nace en 1912, a consecuencia de un lamentable accidente ocurrido once años atrás. En una lluviosa noche de invierno de 1901, un guardavía salió del interior de la estación para advertir al conductor de un ferrocarril que un tren de carga venía por el mismo juego de rieles. Para ello, comenzó a girar su lámpara de petróleo con señalamientos sobre el peligro; pero el golpe de la lluvia fría sobre el vidrio de la linterna que estaba caliente, hizo que se estrellara y se extinguiera la luz. A raíz del imprevisto, nadie pudo ver las señales y ocurrió el fatal accidente.

Para prevenir nuevos desastres de ese tipo, se volvió prioritaria la búsqueda de un vidrio que resistiera el choque térmico provocado por los cambios de temperatura, comenzando de inmediato los experimentos con diferentes materiales para satisfacer ese requisito.

En realidad, la solución había comenzado a gestarse desde 1846, cuando el alemán Carl Zeiss, mecánico de precisión, estableció un pequeño taller en Jena, Alemania, donde producía el equipo para laboratorio que le demandaba la universidad de esa ciudad. Años más tarde, ingresó a la empresa el físico Ernst Abbe como ayudante de Zeiss, quien con la elaboración del modelo matemático de la teoría de la óptica para microscopios, revolucionó la manufactura de estos aparatos. Posteriormente se sumó al grupo de investigadores el doctor Otto Schott, un talentoso químico del vidrio, y entre los tres fundaron en 1884 la fábrica Jenaer Glaswerke.
Transformada la compañía en la Glastechnische Laboratorium Schott & Genossen, durante 1887 se pudo anunciar el descubrimiento de la primera fórmula de borosilicato. Basándose en diferentes experimentos, los investigadores de esos laboratorios pudieron ver que si se le agregaba óxido de boro a los materiales crudos, el vidrio podía resistir los cambios de temperatura, resultaba más difícil de fundir, trabajar y era prácticamente inerte.

El descubrimiento hecho por la empresa Schott & Genossen de Jena, Alemania, pasó más tarde a los Estados Unidos, en donde el investigador Corning trató de perfeccionarlo hasta que el estallido de la Primera Guerra Mundial lo obligó a posponer sus trabajos. Empero, para 1915 Corning ya había comenzado a comercializar el vidrio Pyrex para hornear. Gracias a la teoría de este joven investigador, quedó demostrado que el vidrio sí era bueno para cocinar, ya que absorbía el calor, mientras que muchos de los metales lo reflejaban.

Corning adquirió en la mayoría de los países las patentes para la fabricación de Pyrex, y la producción masiva en Francia e Inglaterra comenzó en 1922. Ante las protestas de la empresa alemana que había descubierto originalmente el vidrio de borosilicato, en 1926 se llegó a un acuerdo de partición del mercado, mediante el cual se estipuló que Alemania, Austria y los países escandinavos del Este, serían reservados como mercado para el vidrio producido en Jena por la empresa Schott & Genossen.

En la actualidad, el vidrio de borosilicato se utiliza como material de laboratorio y en la fabricación de los utensilios de cocina llamados refractarios, los cuales son respaldados por las firmas Pyrex, Visions y Corning. Este tipo de vidrio es el que menos se dilata con los cambios bruscos de temperatura, ya que tiene un coeficiente de expansión muy bajo, de 30 a 42, dependiendo del tipo de producto que se elabore con él.


Diferentes tipos de Vidrio.

  
El vidrio calizo
   El vidrio de borosilicato
   El vidrio óptico - cristal de plomo
   Vidrio templado o de seguridad

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